Las inundaciones devastadoras en Nepal y Tíbet, cerca de la frontera con China, han causado la muerte de al menos 750 personas, según informaron las autoridades locales este domingo. Más de 3,000 personas permanecen desaparecidas, complicando las operaciones de rescate que ya llevan cinco días. A pesar de que miles han sido rescatados, aún hay cientos de ciudadanos extranjeros y trabajadores de centrales hidroeléctricas que no han sido localizados. Las autoridades están concentrando sus esfuerzos en encontrar sobrevivientes y proporcionar ayuda a los afectados. La magnitud de la tragedia exige una respuesta internacional coordinada. Se espera que el número de víctimas aumente a medida que continúen las labores de búsqueda y rescate en las zonas afectadas.