Las devastadoras inundaciones en Nepal y Tíbet han cobrado la vida de al menos 1225 personas, según informaron las autoridades. Cerca de 5000 personas siguen desaparecidas, incluyendo ciudadanos de varios países como Reino Unido, Australia, Estados Unidos y Malasia. Las autoridades han expresado preocupación por la dificultad de las operaciones de rescate debido a la magnitud de la catástrofe y las condiciones climáticas adversas. A medida que pasan las horas, las esperanzas de encontrar supervivientes disminuyen drásticamente. Las inundaciones, causadas por lluvias monzónicas torrenciales, han destruido pueblos, infraestructura y tierras agrícolas. La situación humanitaria es crítica, con miles de personas desplazadas y sin acceso a alimentos, agua potable y refugio. Se espera que los números de víctimas sigan aumentando a medida que se accede a zonas más remotas afectadas por las inundaciones.

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