Un estudio reciente revela que casi el 80% de los adultos mayores en Portugal no pueden cubrir el costo de una residencia para ancianos únicamente con su pensión. El gasto mensual promedio supera los 1.300 euros, una cifra inalcanzable para la mayoría de los pensionistas. Esta situación pone de manifiesto una creciente crisis de asequibilidad en el acceso a cuidados de larga duración. La dependencia de ayudas familiares o estatales es, por lo tanto, una realidad para una amplia mayoría. El problema subraya la necesidad de políticas públicas que garanticen una jubilación digna y acceso a servicios esenciales para la tercera edad. Se espera que este porcentaje aumente a medida que la población envejezca y los costos de vida continúen subiendo. La falta de recursos económicos limita las opciones de cuidado para los ancianos.