Investigaciones recientes revelan que algunos individuos poseen variantes genéticas heredadas de los Neandertales que influyen en el desarrollo muscular. Específicamente, se ha identificado una conexión entre estos genes y una mayor capacidad para ganar masa muscular. El estudio se centra en cómo esta herencia afecta la forma de la mandíbula y, crucialmente, la eficiencia del crecimiento muscular. Aunque la mayoría de los humanos modernos comparten un pequeño porcentaje de ADN neandertal, la presencia de estas variantes específicas varía entre individuos. Los resultados sugieren que estas variantes podrían haber sido beneficiosas para nuestros antepasados en entornos donde la fuerza física era esencial. Este descubrimiento abre nuevas vías para entender las diferencias individuales en la capacidad física y la influencia de nuestros ancestros en la biología humana moderna.