La OTAN se prepara para una cumbre en Ankara los días 7 y 8 de julio, donde los líderes abordarán desafíos cruciales para la alianza. Entre ellos, se destaca la necesidad de que Europa asuma mayor responsabilidad en su propia seguridad y el aumento de la producción en la industria de defensa. Existe preocupación de que la guerra en Irán pueda eclipsar la cumbre, aunque se espera que los líderes se centren en la defensa y la disuasión. Un factor clave a considerar es el posible regreso de Donald Trump y su impacto en el compromiso estadounidense con la OTAN. La alianza debe adaptarse a un panorama de amenazas cambiante y asegurar su cohesión interna. El fortalecimiento de la capacidad industrial defensiva es fundamental para responder a los desafíos presentes y futuros.