El jefe de la OTAN, Mark Rutte, se reunió con el presidente estadounidense Donald Trump en la Casa Blanca para intentar mejorar las relaciones, marcadas por la crítica de Trump al papel de la OTAN y sus aliados. Rutte reconoció las "irritaciones" de Trump, pero enfatizó el apoyo de los países de la OTAN a las acciones de Estados Unidos contra Irán, citando el uso de bases europeas para operaciones militares. La visita se produce en un contexto de tensiones, con amenazas previas de Estados Unidos de reducir su contribución a la seguridad europea y la retirada de tropas estacionadas en el continente. Trump ha criticado a algunos aliados por no invertir lo suficiente en defensa y por "hablar mucho y avanzar poco". A pesar de la reunión, Trump no se mostró completamente convencido, aunque reconoció el liderazgo de Rutte. Rutte, por su parte, insistió en que Trump sigue comprometido con la OTAN, de cara a la próxima cumbre del organismo en Ankara en julio.
