Los legisladores vietnamitas están demandando una reevaluación de un programa nacional de inversión de 808.558 mil millones de đồng. Su principal preocupación es que la evaluación del programa no se limite a contabilizar la construcción de obras o la cantidad de fondos desembolsados. En cambio, argumentan que el éxito del programa debe medirse por los cambios tangibles en la vida de los ciudadanos. Se proponen indicadores clave como el aumento de los ingresos, la mejora del acceso a la educación y la atención médica, y la elevación general de la calidad de vida. La crítica apunta a la necesidad de una evaluación de impacto más completa y centrada en los resultados sociales. Se busca asegurar que la inversión pública realmente se traduzca en beneficios concretos para la población vietnamita. Este enfoque transforma el paradigma evaluativo, priorizando el bienestar ciudadano sobre los números brutos de inversión.