Alejandro Molina, recientemente nombrado director del Sistema Nacional de Educación Musical (Sinem), presentó su renuncia a menos de un mes de asumir el cargo. Esta salida inesperada profundiza la inestabilidad que ha caracterizado a la institución, la cual ha tenido cinco directores diferentes durante la administración anterior. La renuncia de Molina, un reconocido músico, no ha sido acompañada de explicaciones oficiales sobre sus motivos. Expertos señalan que la rotación constante en la dirección del Sinem dificulta la implementación de políticas a largo plazo y afecta la continuidad de los programas educativos. La situación genera preocupación en el sector cultural y educativo, que teme un deterioro mayor del sistema. Se desconoce quién ocupará el puesto en los próximos días, mientras la comunidad musical espera un pronunciamiento oficial. Este nuevo cambio de liderazgo plantea interrogantes sobre el futuro y la estabilidad del Sinem.