La implementación de un sistema de depósito nacional en Polonia ha provocado una drástica disminución en el uso de las máquinas de reciclaje de botellas locales, reduciéndose en diez veces la cantidad de usuarios. En Szczecin, las autoridades se enfrentan al problema de qué hacer con estos dispositivos, financiados a través de presupuestos participativos ciudadanos, que ahora permanecen prácticamente inactivos. La situación ha generado preocupación entre los impulsores de las iniciativas locales, que ven desaprovechada la inversión realizada. El Ministerio de Clima y Medio Ambiente, sin embargo, no considera que exista un problema significativo. La medida nacional parece haber desplazado el interés de los ciudadanos hacia el nuevo sistema centralizado. Se debate ahora el futuro de la infraestructura local y la rentabilidad de la inversión pública.