El capitán de Nacional, Coates, admitió sentirse en deuda con la afición tras su regreso al equipo y la victoria 1-0 contra Progreso. Subrayó la importancia crucial del próximo clásico, anticipando que su resultado será definitorio. Coates se mostró esperanzado en que los árbitros no influyan en el desarrollo del partido y solicitó que mantengan una postura neutral. El jugador, visiblemente comprometido, enfatizó la necesidad de responder a las expectativas de la hinchada. Reconoció la presión y la responsabilidad que conlleva disputar este tipo de encuentros. El clásico se perfila como un partido decisivo para el futuro del equipo. Nacional busca revancharse y satisfacer a sus seguidores.