Tres combatientes de la resistencia murieron en dos incidentes separados en la Región de Sagaing, Myanmar. Las muertes ocurrieron en circunstancias que sugieren ataques dirigidos. Se cree que miembros de diferentes grupos opositores a la junta militar fueron los responsables de los asesinatos. Las autoridades locales están investigando los incidentes, pero la información sigue siendo limitada debido a la inestabilidad en la Región de Sagaing. Estos hechos resaltan la creciente violencia entre las diferentes facciones que se oponen al régimen militar en Myanmar. Los incidentes también evidencian la compleja dinámica interna dentro del movimiento de resistencia. Se teme que este tipo de violencia pueda debilitar la lucha contra la junta.