Un informe reciente acusa al ejército de Myanmar de haber asesinado a más de 700 civiles en los últimos seis meses. Entre las víctimas se encuentran 224 mujeres y 153 niños, evidenciando un impacto desproporcionado en la población vulnerable. El documento señala que los ataques aéreos son la principal causa de la destrucción y el sufrimiento humanitario en la región. La violencia se ha intensificado tras el golpe de estado militar de febrero pasado. Organizaciones de derechos humanos han condenado los actos y exigen una investigación independiente. La situación humanitaria en Myanmar continúa deteriorándose, con un creciente número de desplazados internos. La falta de acceso a ayuda humanitaria agrava aún más la crisis.
