Al menos dos civiles murieron y otros resultaron heridos debido a ataques aéreos perpetrados por el ejército de Birmania en la región de Sagaing, actualmente afectada por graves inundaciones. Los bombardeos se dirigieron a áreas donde las fuerzas de resistencia tienen presencia activa. Además de las víctimas mortales, los ataques han complicado los esfuerzos de ayuda humanitaria en la zona, impidiendo el acceso a poblaciones vulnerables. El régimen birmano ha sido acusado de obstruir deliberadamente las operaciones de alivio en áreas controladas por grupos de resistencia. Esta situación agrava la ya difícil situación de los afectados por las inundaciones, que sufren la falta de alimentos, agua potable y refugio. La comunidad internacional ha condenado la violencia y la restricción de la ayuda humanitaria, exigiendo un acceso sin restricciones para las organizaciones que buscan asistir a los damnificados. La escalada de violencia en Sagaing refleja la continua inestabilidad política y el conflicto armado en Birmania.

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