Un ataque aéreo perpetrado por el ejército de Myanmar en un pueblo densamente poblado del estado Chin ha cobrado la vida de al menos ocho personas, entre ellas un niño en edad preescolar. El incidente, que involucró la detonación de cuatro bombas, también causó víctimas entre los desplazados internos que buscaban refugio en la zona. Este ataque forma parte de la campaña militar del régimen para consolidar su control en el sur del estado Chin. Testigos informan de una elevada densidad de población en el área impactada, agravando las consecuencias del bombardeo. La comunidad local ha condenado el ataque, denunciando el creciente número de víctimas civiles en la región. Se teme que el número de fallecidos pueda aumentar a medida que continúan las labores de rescate y se evalúan los daños. El incidente subraya la grave situación humanitaria y la violencia en curso en Myanmar.