Tropas del ejército de Myanmar habrían perpetrado una masacre en varios pueblos cercanos a la antigua ciudad de Bagan, dejando un saldo de al menos 31 civiles muertos. Los residentes locales informan que las víctimas incluyen a personas mayores y con discapacidad, algunas de las cuales se habían refugiado en monasterios buscando protección. Los ataques, atribuidos a la junta militar, se produjeron durante una serie de redadas en la región. La información sobre la magnitud total de la violencia aún está emergiendo debido a las restricciones impuestas por las autoridades. Organizaciones de derechos humanos han condenado los hechos y piden una investigación independiente. Este incidente se suma a la creciente preocupación por la violencia en Myanmar tras el golpe de estado militar de 2021. La situación humanitaria en la zona se deteriora rápidamente.