La ONU ha alertado sobre un preocupante deterioro de la situación de derechos humanos en Myanmar, describiéndola como un “nuevo mínimo histórico”. Esta crisis se agrava con la proliferación de la minería ilegal y los centros de estafa, que explotan y abusan a la población. Estos centros, a menudo vinculados a redes de tráfico de personas, someten a sus víctimas a condiciones laborales inhumanas y abusos. La ONU expresa su profunda preocupación por el aumento de la violencia y la impunidad en el país. Se insta a las autoridades a tomar medidas inmediatas para proteger a la población y abordar las causas fundamentales de esta crisis. El informe de la ONU subraya la necesidad de una acción internacional coordinada para garantizar el respeto de los derechos humanos en Myanmar.