Birmania experimenta una inflación del 25%, impulsada por el aumento de los precios del combustible a nivel mundial. El Banco Mundial señala que la situación se agrava debido a la dependencia del país de las importaciones, cubriendo el 90% de su demanda de petróleo. Las tensiones geopolíticas, específicamente las relacionadas con el conflicto entre Estados Unidos e Irán y el posible cierre del Estrecho de Ormuz, exacerban la vulnerabilidad económica de Birmania. Esta situación impacta directamente en los costos de transporte y producción interna. La economía birmana, ya debilitada por factores internos, se enfrenta a nuevos desafíos para mantener la estabilidad. El cierre del Estrecho de Ormuz interrumpiría significativamente el suministro de petróleo, afectando gravemente a Birmania. Se anticipan mayores dificultades económicas si la situación regional no se estabiliza.