Una organización de derechos humanos ha alertado sobre la retención de aproximadamente 5.000 personas en centros de estafa ubicados en áreas controladas por milicias en la frontera entre Myanmar y Tailandia. Los cautivos son obligados a participar en estafas en línea, según informes. Entre las víctimas se encuentran al menos 1.600 ciudadanos chinos, aunque la nacionalidad de los demás permanece sin confirmar. Los centros operan en cuatro localizaciones distintas, bajo el control de grupos armados. Las condiciones de vida en estos centros son precarias y se denuncia la existencia de violencia y coacción. Las autoridades tailandesas y birmanas están investigando la situación, pero el acceso a las zonas afectadas es limitado. La organización insta a una acción coordinada para liberar a los retenidos y desmantelar estas redes criminales.
