Un libro reciente detalla una reunión celebrada en 2025 en la Casa Blanca, donde Elon Musk expresó su preocupación al entonces presidente Donald Trump sobre los riesgos de la dependencia de Taiwán en la producción de chips. Musk alertó sobre las posibles consecuencias económicas de una invasión china de la isla. El empresario abogó por la reubicación de las fábricas de semiconductores fuera de las zonas de conflicto geopolítico. Su argumento se centró en la necesidad de diversificar la producción para evitar interrupciones en la cadena de suministro global. La advertencia de Musk subraya la creciente tensión en torno a Taiwán y su importancia estratégica en la industria tecnológica. El libro revela una visión de futuro sobre la seguridad económica y la necesidad de anticipar escenarios de riesgo.
