Elon Musk negó haber ordenado las restricciones de Starlink en Ucrania, afirmando que el control del servicio de grado militar recayó en el ejército estadounidense y, finalmente, en Donald Trump. Según Musk, las decisiones no fueron tomadas directamente por él, sino influenciadas por consideraciones de seguridad y geopolíticas expresadas por funcionarios militares de EE. UU. Esta declaración surge en medio de debates sobre el papel de Starlink en el conflicto en Ucrania y las preocupaciones sobre su potencial uso para fines ofensivos. Musk implicó que el Pentágono intervino para limitar las capacidades de Starlink en ciertas áreas, aparentemente para prevenir escaladas no deseadas. La controversia se centra en si estas restricciones impidieron que las fuerzas ucranianas llevaran a cabo ciertas operaciones militares. Musk enfatizó que su empresa simplemente cumplió con las solicitudes del gobierno estadounidense.