El pasado 16 de junio, el Parlamento bengalí fue escenario de una visible tensión entre los diputados y el gobierno. La frustración surgió de la pérdida de una valiosa oportunidad para que los miembros del Parlamento pudieran dirigirse directamente al Primer Ministro. Este incidente se atribuye a errores o negligencias por parte del presidente o del jefe de disciplina del partido. La imposibilidad de expresar sus inquietudes directamente al Primer Ministro provocó un profundo resentimiento entre los diputados. El suceso pone de manifiesto la importancia de garantizar que los parlamentarios tengan acceso a la oportunidad de interpelar al jefe del gobierno. Se considera un precedente preocupante sobre la dinámica de comunicación dentro del Parlamento.
