Comunidades de las aldeas de Namoja y Uinguia, en el distrito de Quissanga, provincia de Cabo Delgado, Mozambique, están abandonando sus hogares. El desplazamiento se debe a la presencia y movimientos de individuos sospechosos de ser rebeldes en la zona. Un paramilitar confirmó a la agencia Lusa la situación de abandono de las aldeas. Este éxodo ocurre en una región ya afectada por la inestabilidad y la violencia. Las autoridades no han emitido aún un comunicado oficial sobre la naturaleza de los grupos armados. Se teme un posible aumento de la inseguridad en el distrito de Quissanga. La situación humanitaria podría verse agravada por el desplazamiento de la población.