El Gobierno de Mozambique ha reconocido la urgencia de detener la violencia derivada de las violaciones de derechos humanos en Cabo Delgado. Esto incluye poner fin a los desplazamientos forzosos, que afectan particularmente a menores en la provincia del norte de Mozambique. La situación en Cabo Delgado requiere atención inmediata para proteger a la población y abordar las causas subyacentes de la violencia. El gobierno ha admitido la necesidad de tomar medidas concretas para garantizar el respeto de los derechos humanos en la región. Esta declaración subraya el compromiso de Mozambique con la protección de sus ciudadanos frente a la inseguridad y la violencia. El problema de los desplazamientos forzados es un componente central de esta crisis humanitaria. La iniciativa busca estabilizar Cabo Delgado y garantizar un futuro seguro para sus habitantes.