El nuevo Motorola Edge 70 Pro, a pesar de sus buenas características, presenta un problema inusual: un fuerte y desagradable olor. El teléfono, delgado y con una buena cámara, destaca por su diseño, aunque su marco de plástico puede parecer un recorte de costos considerando su precio de 800 euros. Lo más sorprendente es el olor que emana al abrir la caja, descrito como una combinación de desodorante barato y sudor. Este aroma, posiblemente debido a una asociación con la FIFA, es tan intenso que resulta molesto incluso para personas sin sensibilidad olfativa. El dispositivo, aparte de este inconveniente, ofrece una batería de gran capacidad y un diseño atractivo que se aleja de la estética gris predominante. Este olor inesperado empaña la primera impresión general del teléfono.

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