Los fabricantes de MotoGP y la organización del campeonato alcanzaron un acuerdo comercial de cinco años, garantizando su participación hasta 2031. El pacto, calificado de “histórico”, involucra a las cinco constructoras participantes actualmente en la competición. A cambio de asegurar su continuidad, los fabricantes recibirán una parte de los ingresos generados por la televisión, los patrocinadores y los circuitos. Este acuerdo busca estabilizar la competición y fomentar una mayor inversión en el futuro de MotoGP. Las negociaciones se centraron en la distribución de beneficios, un punto clave para la sostenibilidad del deporte. Se espera que este nuevo modelo económico impulse el crecimiento y la competitividad de la categoría reina del motociclismo. La confirmación del acuerdo se produjo durante el Gran Premio de la República Checa en Brno.
