Jessica, una madre de 33 años, está compartiendo públicamente su vida con una tobillera electrónica, desafiando el estigma social asociado a su situación. Su objetivo principal es demostrar que una condena penal no define su capacidad como madre. La mujer busca mantener la custodia de sus tres hijos tras una condena que alteró drásticamente su vida. A través de sus redes sociales, Jessica documenta su día a día, intentando normalizar su situación y romper con los prejuicios. Argumenta que está trabajando para enmendar sus errores y ser una figura presente y responsable en la vida de sus hijos. Este caso plantea interrogantes sobre la intersección entre el sistema de justicia penal y los derechos parentales, y el impacto de las condenas en las familias. Su historia busca generar un debate sobre la reinserción social y la oportunidad de una segunda oportunidad para las madres.

English
Français
Español
हिन्दी
中文