Ataques recientes con drones contra la refinería de petróleo de Moscú, atribuidos a una unidad del Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU), han generado una creciente inquietud en la capital rusa. Estos incidentes, repetidos en la refinería de Kapotnya, están erosionando la percepción de seguridad que hasta ahora prevalecía en Moscú. La unidad del SBU afirma que estos ataques tienen como objetivo desestabilizar la capital y afectar la infraestructura energética rusa. Las autoridades rusas han confirmado los ataques, aunque minimizan los daños y aseguran que las defensas aéreas están operativas. Los ataques con drones representan una escalada en el conflicto, llevando la guerra directamente al territorio ruso y desafiando las defensas del país. Este tipo de acciones podrían intensificar la presión interna sobre el Kremlin y modificar la estrategia militar rusa.
