Los cuatro aeropuertos de Moscú sufrieron interrupciones temporales en sus operaciones durante la madrugada debido a la presencia de drones. Las autoridades rusas informaron haber interceptado y destruido cerca de 60 drones ucranianos en un lapso de 90 minutos. El ataque, que no causó víctimas, generó la suspensión de vuelos, tanto aterrizajes como despegues, por motivos de seguridad. Se desconoce el alcance total de los daños, aunque las operaciones se reanudaron gradualmente tras la neutralización de la amenaza. Ucrania no ha reivindicado directamente la responsabilidad del incidente, pero se considera que está relacionado con la contraofensiva en curso. Las autoridades investigan las circunstancias exactas del ataque y evalúan posibles medidas para reforzar la seguridad aérea.