El número de hipotecas en mora ha descendido a su nivel más bajo en 16 años, según datos recientes. A pesar de esta mejora significativa, la tasa de morosidad sigue siendo considerablemente alta en comparación con otros países. Este descenso refleja una mejoría en la situación económica de los hogares y una mayor capacidad de pago. Analistas señalan que factores como las bajas tasas de interés y las políticas de apoyo financiero han contribuido a esta tendencia positiva. No obstante, advierten que la situación global y la inflación podrían revertir esta situación. La persistente morosidad, aunque en descenso, sigue siendo un motivo de preocupación para las entidades financieras y los reguladores del sector. Se espera un seguimiento continuo de la evolución de estos indicadores para evaluar la estabilidad del mercado inmobiliario.
