Los embalses marroquíes registran un nivel de llenado del 74,43%, equivalente a 12,6 mil millones de metros cúbicos, la cifra más alta desde agosto de 2015. Esta mejora se debe principalmente a las precipitaciones en la cuenca del Oum Errabiâ. A pesar de este repunte, las reservas de agua subterránea siguen siendo vulnerables y no han recuperado los niveles previos a la sequía. La situación revela una disparidad entre la disponibilidad de agua superficial y la escasez de agua en los acuíferos. Expertos advierten que la recuperación de las napas freáticas es crucial para garantizar la sostenibilidad hídrica a largo plazo. El buen estado de los embalses no debe ocultar la fragilidad del recurso hídrico subterráneo. La información fue publicada por Médias24, un medio económico marroquí.