Una investigación revela que millones de dirhams en cuentas inactivas en Marruecos terminan en manos del Estado. La ley marroquí regula la transferencia de estos fondos a las arcas públicas, pero establece pocos requisitos para localizar a sus legítimos propietarios. El proceso, poco transparente, implica que por cada dirham entregado a los herederos, dos se destinan al Tesoro. La magnitud real de estos fondos abandonados es desconocida, generando preocupación sobre la falta de mecanismos efectivos de búsqueda y la distribución desigual de los recursos. Expertos señalan la necesidad de una mayor diligencia en la identificación de los beneficiarios y una revisión de la legislación actual. Esta situación plantea interrogantes sobre la gestión de la riqueza olvidada y la protección de los derechos patrimoniales de los ciudadanos marroquíes. El sistema financiero marroquí enfrenta desafíos para equilibrar la gestión de estos activos con la transparencia y la equidad.
