Marruecos logró un hito sin precedentes en la Copa Mundial al alinear, por primera vez en la historia de los mundiales, un once titular compuesto íntegramente por jugadores nacidos fuera del país. Este momento histórico se concretó durante el partido contra Brasil, cuando Samir El Mourabet, nacido en Francia, ingresó al campo de juego. Los jugadores que componen esta alineación tienen raíces en Francia, España, Bélgica, Países Bajos y Canadá, reflejando una nueva tendencia en la conformación de equipos nacionales. La selección marroquí ha optado por una estrategia de reclutamiento de talento entre la diáspora. Este hecho ha generado debate sobre el futuro de la representación nacional en el fútbol. La alineación subraya la creciente globalización del deporte y la búsqueda de talento más allá de las fronteras nacionales.
