A pesar de una tasa de desempleo que se mantiene entre el 12 y el 13 por ciento, Marruecos enfrenta una notable paradoja: una aguda escasez de mano de obra en sectores económicos vitales como la industria y la agricultura. Esta situación se ha hecho particularmente evidente en la ciudad de Tánger, donde las empresas del sector del cableado experimentan dificultades para encontrar personal cualificado. Las empresas también tienen problemas para retener a los jóvenes trabajadores. Esta discrepancia entre el desempleo y la falta de trabajadores plantea interrogantes sobre la adecuación de las habilidades de la fuerza laboral a las necesidades del mercado. La situación sugiere una posible desconexión entre la oferta y la demanda de empleo en el país. El fenómeno requiere un análisis más profundo para identificar las causas subyacentes y desarrollar soluciones efectivas.