El gobierno marroquí ha decidido extender hasta el 31 de agosto las medidas de protección para la cosecha nacional de trigo blando. Esta prórroga busca dar más tiempo a los minoristas para cumplir con sus metas de compra, ante un proceso de recolección que presenta retrasos. A pesar de la extensión, el arancel de importación del 170% se mantiene vigente, lo que continúa obstaculizando la entrada de trigo extranjero. La medida refleja la preocupación del gobierno por asegurar el abastecimiento interno y proteger a los productores locales. El retraso en la recolección y las altas tarifas de importación plantean desafíos para garantizar la disponibilidad del trigo blando en el mercado. La decisión fue anunciada por Médias24, una importante fuente de información económica en Marruecos. Se espera que esta política afecte los precios y la disponibilidad del trigo en el país.

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