Marruecos ha intensificado su despliegue policial y militar en la frontera con España en respuesta a posibles nuevos intentos de cruces masivos de migrantes. Esta acción se produce mientras España aumenta su propia presencia de seguridad en ciudades fronterizas, incrementando en un 42% el número de policías y guardias civiles. El foco principal de las autoridades españolas es la expulsión de los aproximadamente 5.000 migrantes irregulares que ya se encuentran en territorio español. Además, se busca aumentar la visibilidad policial en las calles para reforzar el control. La situación refleja una tensión continua en la gestión de flujos migratorios entre ambos países. El refuerzo mutuo de seguridad indica una anticipación de nuevos desafíos en el futuro cercano.