Marruecos ha enviado una cantidad de semillas al "Bóveda Global de Semillas" en Svalbard, Noruega. Esta iniciativa forma parte de un esfuerzo internacional para crear una reserva única de diversidad genética vegetal. El objetivo principal es asegurar la disponibilidad de semillas incluso en caso de catástrofes globales o eventos que amenacen la agricultura. La bóveda, conocida como la "Bóveda del Fin del Mundo", está diseñada para preservar las semillas durante miles de años. Este gesto subraya el compromiso de Marruecos con la seguridad alimentaria global y la conservación de recursos genéticos críticos. La acción se coordina con diversas naciones para salvaguardar el patrimonio agrícola mundial.