Marruecos ha roto su silencio respecto a la crisis migratoria en Ceuta, admitiendo la entrada de aproximadamente 40.000 personas y lamentando la muerte de 11 individuos en su propio territorio. Esta admisión llega tras días de tensión en la frontera, donde miles de migrantes, muchos de ellos jóvenes, cruzaron hacia la ciudad española. Las autoridades marroquíes insisten en que, a pesar de este evento excepcional, continúan siendo un socio fiable. Hasta el momento, principalmente organizaciones de izquierda, como el Partido por el Progreso y el Socialismo (PPS), han emitido declaraciones oficiales. El gobierno marroquí no había ofrecido cifras concretas ni detalles sobre las circunstancias de las muertes hasta ahora. Este evento plantea interrogantes sobre el control fronterizo y las relaciones diplomáticas entre Marruecos y España.