El reciente Mundial de Qatar ha reabierto el debate sobre el papel de los jugadores de origen inmigrante en el éxito de las selecciones nacionales. Tras el destacado desempeño de Marruecos, se cuestiona la tendencia a minimizar los logros deportivos argumentando la dependencia de jugadores nacidos en el extranjero. La discusión surge recurrentemente con cada gran torneo, pero esta vez con una nueva perspectiva. El debate pone de relieve la contribución significativa de las comunidades de la diáspora al fútbol mundial. Se analiza si el éxito de un equipo se mide únicamente por el lugar de nacimiento de sus jugadores. El artículo original, publicado en Hespress, un periódico electrónico marroquí, sugiere que los inmigrantes están jugando un papel crucial en la configuración del fútbol moderno.
