Los exportadores de trigo de la Unión Europea se enfrentan a un nuevo periodo de gran dificultad este año. Esta situación se debe principalmente al aumento de la competencia proveniente de los países del Mar Negro. Paralelamente, se prevé una disminución significativa en las compras de trigo por parte de Marruecos. Debido a que los proveedores europeos dependen cada vez más de la demanda marroquí, se ven obligados a buscar alternativas. El objetivo es expandir sus ventas hacia otras regiones para compensar la posible caída del mercado magrebí. Analistas y profesionales del sector han alertado a la agencia Reuters sobre este escenario complejo. La coyuntura actual obliga a la UE a reformular sus estrategias comerciales de cereales.
