El poeta Ahmed Bahnine emerge de un entorno donde la palabra aún conserva su poder, forjado en reuniones, narraciones y la vida cotidiana. Su talento se nutre de la memoria oral y los valores comunitarios, transformando la poesía en una expresión de identidad colectiva. Bahnine no nace como poeta, sino que se esculpe gradualmente en este ambiente cultural rico y tradicional. Su obra se convierte en un reflejo de la experiencia compartida por toda una comunidad, actuando como un guardián de su memoria. El poema es más que arte; es una extensión de la historia y los valores de "Lghn". Bahnine representa la continuidad de una tradición poética arraigada en la cultura marroquí.