El sector del 'offshoring' en Marruecos, tradicionalmente impulsado por encargos europeos y centros de llamadas, se enfrenta a nuevas dificultades. Estas incluyen la necesidad de adaptar los horarios laborales a las zonas horarias europeas, las crecientes restricciones a las llamadas comerciales en Francia y la automatización de tareas mediante inteligencia artificial. Los operadores del sector hablan de adaptación y mejora de la calidad del servicio, mientras que los sindicatos temen una reducción en la contratación y posibles despidos. La combinación de estos factores representa un triple desafío para el 'offshoring' marroquí. La situación plantea interrogantes sobre el futuro del empleo en este sector y la necesidad de una transición hacia actividades de mayor valor añadido. El impacto económico de estas tendencias se está analizando de cerca en Marruecos.