Un cargamento de gasolina marroquí importado recientemente por Rusia se encuentra retenido en el puerto de Murmansk, en el Golfo de Kola. La demora se debe a desacuerdos entre compañías petroleras rusas y las autoridades reguladoras sobre el precio de venta en el mercado interno. Esta situación surge en un contexto de crisis de combustible en Rusia, exacerbada por los recientes ataques ucranianos a refinerías petroleras rusas. El conflicto impide el desembarco de la gasolina, afectando potencialmente el suministro interno del país. La disputa de precios complica la situación energética rusa, ya golpeada por la inestabilidad regional. Se espera una resolución para que el cargamento sea descargado y distribuido.