Las próximas elecciones del 23 de septiembre en Marruecos han reavivado el debate sobre el “transfuguismo” político, una práctica común entre los parlamentarios. Este fenómeno consiste en el cambio frecuente de afiliación partidista con el objetivo de asegurar la candidatura y mantener un puesto en el parlamento. La práctica, aunque criticada, se ha convertido en una parte integral del juego político electoral en el país. Los analistas señalan que esta tendencia refleja una falta de lealtad ideológica y una priorización de los intereses personales sobre los partidistas. El contexto actual de las elecciones está marcado por desafíos y expectativas, intensificando la discusión sobre la ética y la estabilidad política. La prensa local, como Hespress, está siguiendo de cerca este tema y su impacto en el proceso democrático.