Las autoridades marroquíes incautaron más de 86.000 unidades de fuegos artificiales y petardos en las ciudades de Sala y Casablanca. Este hallazgo ha reavivado el debate sobre el creciente problema de la venta ilegal de estos artículos peligrosos, especialmente ante la proximidad de eventos donde su demanda aumenta. Las autoridades advierten sobre los riesgos que estos productos representan para la seguridad física de los ciudadanos y el orden público. La incautación pone de manifiesto los desafíos existentes en la lucha contra el contrabando de fuegos artificiales. Se espera que este operativo impulse medidas más estrictas para proteger a los consumidores y garantizar la seguridad. La Dirección General está investigando el origen de estos productos y las redes de distribución involucradas.
