El partido Morena, en México, ha puesto en marcha una estrategia de defensa, denominada “operación cicatriz”, en respuesta a las recientes acusaciones vertidas por Estados Unidos. Esta estrategia busca contrarrestar las acusaciones y minimizar el daño político que podrían generar. Morena ha refutado directamente las afirmaciones estadounidenses, calificándolas de infundadas y buscando descontextualizar su impacto. La respuesta del partido se centra en una comunicación proactiva para aclarar su posición y defender sus acciones. Se busca fortalecer la narrativa interna y externa de Morena, presentando una imagen de transparencia y apego a la legalidad. La “operación cicatriz” implica movilizar a sus bases y a figuras clave para amplificar su mensaje y contrarrestar la influencia de las acusaciones de Estados Unidos. El objetivo final es preservar la imagen y la credibilidad del partido ante la opinión pública en México.