El Banco de Mongolia mantuvo su política monetaria restrictiva, manteniendo la tasa de interés en un 12%, durante su reunión del comité de política monetaria. Sin embargo, miembros independientes del comité señalaron que la inflación persiste por encima de los objetivos establecidos, no por factores monetarios, sino por la política fiscal del gobierno. Se argumenta que el aumento significativo del gasto público en los últimos años ha limitado la capacidad del banco central para reducir las tasas de interés. Expertos indican que la expansión presupuestaria, que se ha duplicado en los últimos cuatro o cinco años, está generando una demanda excesiva y alimentando la inflación. La falta de coordinación entre la política monetaria restrictiva del banco central y el aumento continuo del gasto gubernamental es un factor clave. Se enfatiza que promesas gubernamentales, exenciones y el aumento general del gasto público contribuyen significativamente a la presión inflacionaria.