La comunidad moluqueña de Middelburg lleva años reclamando un centro comunitario propio, sin haber obtenido respuesta favorable hasta la fecha. Los miembros de la comunidad enfatizan que no son solicitantes de asilo ni inmigrantes recientes, sino que su conexión histórica con los Países Bajos se remonta a siglos atrás. Argumentan que un centro cultural es esencial para preservar su identidad y fomentar la cohesión social. La falta de un espacio dedicado obliga a realizar actividades comunitarias al aire libre, incluso en condiciones climáticas adversas, como denuncian los residentes. La comunidad busca un reconocimiento de su larga y particular relación con el país. Consideran que un centro comunitario sería un espacio vital para las nuevas generaciones, permitiéndoles conectar con sus raíces culturales. La situación ha generado frustración y un sentimiento de exclusión entre los miembros de la comunidad moluqueña en Middelburg.