Un terremoto de magnitud 3.5 en la escala de Richter sacudió la isla de Evia, Grecia, y fue sentido con fuerza en Atenas. El sismo se produjo en una zona donde previamente se habían registrado dos temblores de magnitudes 3.6 y 3.0. Las autoridades griegas aún no han reportado daños materiales ni heridos como consecuencia de las réplicas. Los geólogos monitorean la actividad sísmica en la región, ya que las réplicas son comunes tras un evento principal. La población local ha expresado preocupación por la persistencia de la actividad telúrica. Se recomienda a los residentes mantener la calma y seguir las indicaciones de protección civil.