Los teléfonos móviles disipan el calor a través de su carcasa, ya que carecen de ventiladores internos. Cargar el dispositivo sobre superficies blandas, como camas o sofás, impide la correcta circulación del aire y puede provocar sobrecalentamiento. Este aumento de temperatura puede afectar negativamente la vida útil de la batería y, en casos extremos, representar un riesgo de seguridad. Se recomienda cargar el móvil sobre superficies duras y bien ventiladas, como una mesa. La falta de ventilación atrapa el calor, comprometiendo el rendimiento del dispositivo. Expertos aconsejan evitar la carga en lugares cerrados o con poca circulación de aire. El sobrecalentamiento constante puede dañar componentes internos del teléfono.