Ratko Mladić, comandante del Ejército de Republika Srpska, fue condenado a cadena perpetua en 2017 por el Tribunal de La Haya por genocidio y crímenes contra la humanidad, sentencia que se volvió definitiva en 2021. Falleció el 27 de agosto, a los 84 años, mientras estaba hospitalizado en La Haya. Diez días después, se llevó a cabo su funeral, un evento que ha generado considerable controversia y escrutinio. El funeral de Mladić ha puesto de manifiesto la compleja relación entre la Iglesia Ortodoxa Serbia y el genocidio de Srebrenica. La cobertura e incluso la participación de figuras religiosas en el funeral plantean interrogantes sobre la postura oficial de la Iglesia con respecto a los crímenes de guerra cometidos en Bosnia y Herzegovina. Este evento en Republika Srpska ha reabierto viejas heridas y ha encendido el debate sobre la reconciliación en la región. La comunidad internacional observa de cerca la reacción de la Iglesia y su impacto en la estabilidad de los Balcanes.